El pasado jueves se cumplieron 1.065 días desde que el Mallorca pisara el césped del Camp Municipal d'Esports de Peralada. La primera parada para salir del descenso a los infiernos que supuso el bajar a Segunda B y que marcó el inicio de uno de los ciclos más exitosos de la historia reciente del club, con un doble ascenso que acabó con el equipo en Primera. En unos días en los que, de no haber existido lapandemia del coronavirus, tendría que haber dado comienzo la Liga, aún pervive en la memoria de Joan Sastre (Porreres, 1997) yAbdón Prats (Artà, 1992) el recuerdo del encuentro.

Joan Sastre

Elencuentro ante el Peralada (0-1) supuso el comienzo de la carrera como jugador profesional y el debut con el primer equipo para Joan Sastre después de haber jugado en las categorías inferiores del Mallorca. El porrerenc reconoce que jugar ese partido fue un momento "muy emotivo". "Comenzaba la temporada en Segunda B, no sabíamos los que nos venía y era el primer partido. Poder ganar en aquel campo, que era tan difícil, y llevarnos la victoria fue muy emocionante", recuerda.

Son muchos los encuentros que perduran en la memoria del mallorquinismo, ya sea por partidos que supusieron un ascenso, finales europeas o de Copa. Y el choque en Peralada también ha conseguido un hueco dentro del imaginario bermellón. "Veníamos de pasar unos años malos y conseguir ganar en el primer partido de Segunda B acercó aún más a la afición", explica Sastre.

A pesar de la impresión que causó a muchos seguidores el tener que jugar en un campo pequeño, con una piscina que bordeaba el terreno de juego, para el lateral es algo que no cambió la mentalidad de los futbolistas. "Nosotros no tenemos ningún problema en ir a jugar al campo que sea. Somos humildes, tenemos claro de dónde venimos y lo que tenemos que hacer. Sabíamos dónde estábamos. Nos ha costado mucho llegar al momento actual y sabíamos que para ello teníamos que pasar por lugares complicados para luchar por el equipo y por el mallorquinismo", destaca.

Espectador de lujo en el gol de Bonilla, recuerda con pleno detalle la acción que, a la postre, supuso el tanto de la victoria: "Yo estaba por la derecha y vi como Abdón se tiró con todo para salvar el balón dándose un golpe con la valla. Y hubo un par de rechaces y el balón cayó a Javi Bonilla, que ahora no está con nosotros pero es una gran persona y un magnífico jugador, tuvo la suerte de marcar el gol que nos dio los tres puntos"

Para Sastre, más allá de los tres puntos, la victoria ante el Peralada ayudó a crear "una pequeña revolución" entre jugadores y afición. "Nos juntó a todos, nos sigue juntando y nos sigue ilusionando para lograr nuevos retos", realza.


Abdón Prats

El golpe contra la valla de Abdón Prats en la jugada que originó el gol de Bonilla es de lo más recordado para la afición bermellona. Pero para el de Artà, que había sufrido durante semanas al no poder entrenar al mismo ritmo que sus compañeros a causa de una lesión durante la pretemporada, el encuentro ante el Peralada significó mucho más que tres puntos. "Salí al campo desde el banquillo con una ilusión gigante de volver a competir con la camiseta de mi vida, de mi isla, del club que me lo ha dado todo desde joven", recuerda.

Su garra para recuperar el balón en la jugada, que le supuso llevarse un fuerte golpe y que describe su forma de entender el deporte, es uno de los grandes momentos de la temporada del Mallorca en Segunda B. "Esta jugada recuerdo que queda un rebote suelto que iba a salir por línea de fondo y me tiré para salvarla, me pegué el golpe con la valla y por suerte sirvió para meter el gol que dio la victoria y coger carrerilla para empezar temporada", puntualiza.

En una jornada marcada además por imágenes atípicas, como la del dueño del club Robert Sarver haciendo cola para entrar en el lavabo o Manolo Reina pidiendo en un bar junto al resto de aficionados, Abdón se queda con la actitud del vestuario del Mallorca antes del choque. "Me sorprendió lo mentalizada que estaba la gente, parecía que fuese una final de una competición europea o el playoff que jugamos contra el Deportivo. La gente estaba enchufadísima. La clave de aquel equipo fue la unión y que todos estábamos mentalizados de dónde íbamos a jugar. Sabíamos el objetivo que teníamos y salió todo bien", destaca.

"Marcó un punto de partida después de haber tocado fondo". Abdón describe así lo que significó el triunfo en el estreno en Segunda B. "Fuimos a Peralada y sacamos el partido como nos exigía la categoría. Allí nació una comunión increíble entre los aficionados y los jugadores. Se siente otra vez la pasión que hay por estos colores y esperamos que todo se pueda arreglar pronto, que no haya más desgracias y podemos contar con nuestra gente en la grada", añade en vistas a la nueva temporada que arrancará de aquí tres semanas.

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