El tirón alcanzado por el PSOE y el resto de formaciones de izquierda o de cuño nacionalista en las autonómicas, se ha notado también de forma considerable a la hora de depositar el voto en las locales, pero las urnas de este apartado dejan notables matices que se particularizan en cada municipio. El PP es el gran perdedor, pero a la vez logra mantener feudos inquebrantables y soporta algunos derrotas sonadas. Sin embargo, su principal lesión está en la escasa capacidad de maniobra que le dejan las locales de ayer para establecer alianzas de gobierno local en los municipios de Mallorca.

Esta es la orden explícita que han emitido los electores: hay obligación de entenderse, de dejar las mayorías absolutas como hecho histórico y los acuerdos deberán hacerse de forma muy preferente por la izquierda. En la primera visión del escrutinio, si se contrasta con lo ocurrido en algunas corporaciones municipales en el periodo que ha acabado, queda claro ya que el elector ha agradecido y premiado las tareas de proximidad.

Por contra, se han penalizado las maniobras de castigo político precipitadas o poco justificadas. El caso más llamativo de este comportamiento está en Manacor con el fuerte tirón dado por Mes que sin duda está relacionado con la moción de censura que sufrió Miquel Oliver.

El PSOE no tendrá problemas para seguir encabezando los gobiernos de Inca y Calvià y está en buena posición para salvar los muebles en otros puntos del litoral, tanto en la zona norte como en el Llevant. En Pollença la coalición Junts Avançam consolida su liderazgo y el PP se mantiene en Felanitx con Catalina Soler si pacta con Vox y El Pi.

El Migjorn se mantiene como coto reservado para los conservadores con Santanyí y Campos, municipios que mantienen su inmovilidad al margen de quien sea el cabeza de lista.

Pero no es una exclusiva conservadora para esta zona. En Llucmajor tendrán que volver a vérselas y desearlas para repetir la coalición de izquierdas y la sucesión de alcaldes existente hasta ahora. Es uno de los municipios que queda más abierto y en el que todo puede ocurrir. En Muro, por su parte, hay clara posibilidad de repetir una composición municipal semejante a la que ha existido hasta ahora. Tres cuartos de lo mismo ocurre en Sant Llorenç de Cardassar, municipio que tradicionalmente polariza su voto pero mantiene la facultad de cimentar coaliciones de gobierno plurales y en clave muy local..

El Pi sigue siendo caso aparte y demuestra mantener una manifiesta capacidad de sorpresa. Que nadie le toque Costitx, Ariany o Porreres aunque en este último municipio mediano Xisca Mora ha visto como se le arañaba la alcaldía en la convocatoria en la que también aspiraba a presidir el Consell. De todos modos, el hecho más llamativo es el de Petra, donde el candidato del Pi, Salvador Femenias, ha logrado dar el sorpasso al PP y a Més. En Santa Margalida, las polémicas no han impedido a Joan Monjo hacer lo propio y situarse en primer lugar.

Més ha sufrido un bajón general que solo se amortigua con su victoria en Manacor, un municipio clave que se le mantenía hostil hasta ahora. La coalición de gobierno se encabezó al iniciarse la legislatura anterior podrá repetirse ahora sin temor a nuevas mociones de censura. Es un ejemplo más de que, en clave municipal, las personas importan más que las siglas del partido o la coalición de turno.

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