Otra despedida más de este rosario sin fin que lleva ya mucho tiempo anunciando la desaparición de la vida religiosa en España. Es una inmensa tragedia católica que nuestros pueblos y ciudades se vayan quedando sin religiosos y religiosas. Algo se ha hecho muy mal para haber llegado a semejante catástrofe. De la que el pueblo de Dios no se está enterando porque se oculta deliberadamente.

Si alguien publicara la relación de las casas religiosas que se han cerrado en esta mentirosa primavera que se nos anunció los datos serían de tan enorme magnitud que a más de uno, y de una, se les caería la cara de vergüenza. Y eso es sólo un pequeño anticipo de lo que vendrá. Porque en muchas de esas casas hoy apenas quedan tres o cuatro ancianos de imposible supervivencia. Y si hubiera media docena o más, en su mayoría octogenarios y los que no lo son todavía en puertas de serlo, el desenlace sería el mismo.

Hay, sin embargo, algunas congregaciones femeninas, masculinas me temo que en España ninguna, que tienen vocaciones y crecen. Pero con un modelo de vida muy distinto de muchas de las que se mueren.

Es de justicia decir también que entre las que desaparecen hay no pocas de vida admirable y sin la menor secularización en sus conventos o monasterios. De vida contemplativa, las vocaciones les llegaban de la dirección espiritual de religiosos y sacerdotes seculares que encaminaban a esos lugares jóvenes con vocación. Como esa dirección ha desaparecido llevan ya muchos años sin enviar a nadie a esos lugares. Que naturalmente se mueren.

Conocí a sacerdotes y religiosos que llenaban conventos y casas religiosas de jóvenes. Hoy apenas quedan y los que hay, gracias a Dios alguno, son selectivísimos. Se piensan mucho el lugar a donde los envían. Y en no pocas ocasiones distintos de los de su propia orden o congregación. Tremenda constatación.

Esta desgracia, por dejación de funciones de otros, acaba con la vida contemplativa. Pero en las religiosas de vida activa la situación es igual de mala o peor. Y ahí la responsabilidad es también, en buena parte de ellas. Antes se nutrían de sus colegios y obras. Y han matado a la gallina de los huevos de oro. Con lo que ha dejado de haber huevos. Sagrado Corazón, vedrunas, jesuitinas, Jesús María, Enseñanza, salesianas, irlandesas, Asunción… Se mueren. Son geriátricos. Más bien diría que se han suicidado. Y el suicidio es un pecado muy grave.

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