Premio a la armonía. El conjunto de Palma del Génova consiguió el pasado fin de semana el ansiado ascenso a la Tercera División balear. Tras eliminar al Serverense y Porreres, el cuadro de Quico Alabat, a base de compañerismo y trabajo, se ha plantado tras dieciocho años ausente, en la máxima categoría autonómica

Nada más pitar el final del partido todos los jugadores del Génova se fundieron en un multitudinario abrazo y estallaron de alegría. No era para menos, habían conseguido el ascenso a la Tercera División balear, máxima categoría autonómica, después de 18 años de no estar en ella. "Fue una alegría inmensa, esa es la verdad. Estamos muy contentos", señaló ayer Joan Aloy, directivo del Génova.

El cuadro de Palma, que entrena Quico Alabat, finalizó en tercer lugar en la tabla tras paralizarse la competición debido al coronavirus. En las fases exprés ideadas por la Federació de Futbol de les Illes Balears y disputada en Son Malferit eliminó al Serverense y Porreres.

"El ascenso no era una prioridad pero queríamos subir, y así ha sido", añadió este mandatario, que reconoce que el gran valor que ha tenido este conjunto ha sido el compañerismo. "Hay equipos que suben a base de talonario, que como se ha visto no siempre funciona; y otros, que sería nuestro caso, debido al grupo existente. Obviamente no deben de ser tan malos si han subido pero destacaría por encima de todo la gran piña que han formado, ha sido una pasada".

Uno de los artífices de este éxito ha sido el técnico Quico Alabat, que llegó nuevo a este equipo y que ha estado en el Platges de Calvià y Collerense. "Es una persona espectacular. Se ha integrado perfectamente en el grupo. Todo ha sido una sorpresa agradable. Ver cómo a los entrenamientos no fallaba nadie ha sido una pasada. Ahora a disfrutar del ascenso", finalizó Joan Aloy.

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