La maduración de los primeros albaricoques del año, los primerencs o de la variedad prunus armeniaca, se ha avanzado unos 15 días respeto a años anteriores. Pero esta tendencia no la han seguido el resto de variedades de albaricoque que se cultivan en Porreres, el epicentro de la producción de este fruto en Mallorca. Aunque los primeros frutos hayan madurado antes que en otros años, "en estos momentos nos encontramos con que no podemos distribuirlos porque las demás variedades están aún verdes, tendremos que esperar una o dos semanas para recogerlos", explica la gerente de la cooperativa de Porreres, Esperança Mora.

Un diagnóstico que comparte Biel Mora, Parrí, uno de los productores de albercoc porrerenc ecológico que vende él mismo su cosecha y también se encarga de secar albaricoques de forma tradicional para convertirlos en bombones, en helado o en otros productos. "Los primerencs han sido sabrosos y de buen tamaño pero no muy abundantes, las otras variedades van madurando y aunque este año será mejor que el pasado no creemos que el 2020 nos dé mucha producción", concreta Biel Parrí.

Hoy en día, la superficie dedicada al cultivo de albaricoques en Porreres alcanza las 50 hectáreas y en la cooperativa del pueblo calculan que esta temporada recogerán unas 30 toneladas de fruta. "Hemos llegado a recoger más de cien pero aún así las perspectivas de esta temporada mejoran las de la pasada, cuando sólo llegamos a las 12 toneladas", añade la gerente de la Cooperativa de Porreres, la entidad que se encarga de distribuir la mayoría de los albaricoques de quilómetro cero en Mallorca.

Aún así, desde la cooperativa esperan que los diferentes momentos de maduración del albaricoque permitan escalonar la producción en el tiempo y mantener los albaricoques mallorquines durante el verano. "Las próximas variedades que esperamos són la roig de carlet y el canino pero después vendrán el murtó o el galta vermella, entre otros", explica Esperança Mora.

La cosecha


Los productores de albaricoques de Porreres son en su gran mayoría familias con pequeñas plantaciones. "Son ellos mismos los que se encargan de recogerlos y de traerlos hasta la cooperativa, por eso no nos ha afectado que la crisis del coronavirus haya impedido que lleguen temporeros extranjeros para trabajar en el campo", aseguran en la Cooperativa de Porreres. Una de las familias que durante la primavera y el verano se encarga de cosechar los campos de albaricoques es, precisamente, la de Biel Parrí. "Mis bisabuelos empezaron a cultivarlos y en nuestra familia siempre nos hemos arremangado para recoger nosotros mismos los albaricoques; sólo en años de mucha producción contratamos a trabajadores para que nos ayuden pero este año no será el caso", concreta.

Lo que sí que preocupa en la cooperativa de Porreres es la distribución de los frutos para que lleguen al mercado. "Las restricciones que ha causado la crisis sanitaria en la actividad en hoteles y restaurantes han hecho que tengamos que distribuir nuestra producción por otros canales", explica la gerente de la Cooperativa de Porreres, Esperança Mora. En ese sentido, la cooperativa prevé "repartir albaricoques mallorquines en las canastas que lleva a domicilio Camp Mallorquí, pero tendremos que esperar a que podamos recoger frutos maduros en las próximas semanas", admite Mora. Un reparto a domicilio que ya han probado porque la Cooperativa ya ha llevado a domicilio albaricoques primerencs en colaboración con los vinos que reparten las bodegas Mesquida Mora y Can Majoral.

Sin embargo algunos productores no tiene problemas con la distribución. "Somos nosotros mismos los que llevamos los albaricoques del campo hasta algunos comercios de Porreres, de Manacor o de Palma y también los vendemos directamente, además los secamos para transformarlos en postres o bombones y también los utilizamos en el restaurante que regento", explica Biel Parrí.

De hecho él es uno de los pocos productores mallorquines de albaricoque que también seca los frutos para poder venderlos durante todo el año como producto de calidad. "Desde que me encargo de la producción familiar he querido innovar y demostrar las posiblidades culinarias del albaricoque, que incorporamos en muchos platos que servimos en l'Escrivania", el restaurante que Biel Parrí regenta en Porreres.

Pero el gastronómico no es el único uso que dan a los albaricoques en Porreres. "No desperdiciamos nada, la industria cosmética nos compra las pepitas y también las vendemos a particulares por las propiedades saludables de la parte tierna de la semilla", añade. Y es que muchos productores de albaricoques de Porreres comparten en esencia su misma filosofia. "Queremos que todo el mundo pueda comer productos sabrosos y de quilómetro cero, por eso vendemos directamente nuestra fruta, sin intermediarios y a precios asequibles", concluye Biel Parrí.

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