Ali Domínguez se enamoró del violín a los seis años gracias a una visita de Bernat Cabot de Música Nostra a su colegio. "Nos enseñó el violín y quedé fascinada. Dejó que nos lo colocáramos y cuando llegó mi turno, tuve una sensación muy bonita. Al llegar a casa, les dije a mis padres que quería aprender a tocarlo. A Bernat le debo que me permitiera descubrir un instrumento que me ha cambiado la vida. También le debo que me enseñara a tocarlo. Todavía aprendo de él porque es el concertino de Ars Musicae, la orquesta en la que toco", confiesa la también profesora de la escuela mésmúsica y fundadora de Alma Sonora, la banda de su vida. Esta noche saltará al escenario del Parc de n'Hereveta en Porreres junto a Anegats en la Nit de rock illenc. "La colaboración con Anegats surgió gracias al bajista Paco González. Ya nos conocíamos y me llamo porque querían tener una violinista. De esto ya hace ocho años", recuerda. Y si uno le pregunta qué toque aporta su violín a una de las bandas más emblemáticas del panorama mallorquín, nos remite a la voz de Anegats. " Pep Álvarez siempre me dice que les doy mucho rollo. Yo creo que aporto una sonoridad con un instrumento poco común", confiesa Domínguez, que se muestra encantada. "Tenía un proyecto entre manos pero lo he dejado en stand by porque estamos preparando el nuevo disco con Anegats ya que en otoño empezamos a grabarlo", adelanta.

Convencida de que "el rock si no es sobre un escenario no tiene sentido", a los 16 años formó su banda, Alma Sonora. "Estudié violín hasta los 18 años pero a los 16 descubrí que además de la música barroca, me gustaba tocar blues y rock. Si empezaba los estudios superiores, me desviaba del camino que me gustaba. Así, me decanté por otra de mis pasiones, la historia del arte, pero a la vez empecé a tocar música moderna con el violín. "Alma Sonora fue un proyecto que hice con 16 años para tocar con violín la música que me gustaba. Al final fue una de las bandas que más tocó en Mallorca. El grupo nació en 2002 y aún sigue en activo. Gracias a Alma Sonora he conseguido lo que he conseguido como música".

La violinista recuerda que en sus inicios se sacaba las canciones de oído y después empezó a ir a cursos con el violinista moderno Oriol Saña. A su pareja, el guitarrista Dani Magaya también le debe mucho. "Creo que el violín moderno te hace más músico y menos intérprete porque tienes que pensar la música que debes tocar ya que no la tienes escrita en una partitura. Te cuesta trabajo pero también te da mucha libertad. Siempre les aconsejo a mis alumnos que saquen la música de oído para conocer mejor el instrumento aunque reconozco que buscar la partitura en internet te ahorra tiempo pero a la vez dejas de aprender".

Ali Domínguez es una enamorada de Vivaldi desde pequeña. Admite que es el "heavy de la música barroca. Es el más rockero". También le gusta Bach. La violinista considera que el blues "es una música fundamental en su vida". "También me gusta el rock clásico en general pero debo confesar que el blues ha sido lo que más me ha influenciado a la hora de tocar el violín".

¿Y cuál es su compañero en este viaje musical? Tiene tres: el violín clásico, el eléctrico y ahora acaba de adquirir uno de cinco cuerdas para "probar sonoridades diferentes", aunque admite que si quiere sonar, coge el clásico porque "es el que te hace sonar". "El violín siempre me ha acompañado. Ha sido muy buen amigo", sentencia.

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