Este próximo domingo en el cementerio de Porreres se hará entrega a los familiares de los restos mortales de los 14 represaliados de la Guerra Civil española que han podido ser identificados genéticamente y que fueron enterrados en la fosa común. Dicha fosa fue exhumada en su primera fase durante el mes de noviembre de 2016.

Con este objetivo se trasladarán a Porreres los miembros del Instituto Aranzadi, Francisco Etxeberria y Lourdes Herrasti, que a su vez estarán acompañados por Miriam Baeta quien ha realizado las pruebas genéticas a los restos.

Está previsto que entre las 10 y las 11,30 de la mañana los técnicos se reúnan con las familias, una a una, para con los restos del familiar ante ellos poderles explicar todo el expediente que se ha realizado, en el que se explica el motivo de la muerte o los impactos de bala, entre otras cosas.

A las 11,30 h se iniciará el acto de entrega de los restos en el que participarán la presidenta, Francina Armengol, la consellera de Cultura, Fani Tur, la alcaldesa de Porreres, Francisca Mora, los alcaldes de los municipios de los que eran vecinos los represaliados, miembros de Memòria de Mallorca, de la comisión técnica de la Llei de Fosses i Desapareguts del Govern y miembros de la comisión de memoria histórica del ayuntamiento de Porreres. Los 14 cuerpos serán conducidos a los cementerios de sus localidades donde recibirán sepultura.


Ayuda de los expertos

Los 41 cuerpos restantes no han podido ser identificados genéticamente. Para ello el Instituto Aranzadi se ha puesto en contacto con los historiadores locales Tomeu Garí y Manel Suárez para solicitar su colaboración y asesoramiento para proseguir con las identificaciones.

Entre los municipios que rendirán homenaje a los fallecidos está Sencelles, que prepara un reconocimiento al represaliado Miquel Ques, asesinado durante la represión de los primeros meses de la Guerra Civil.

A partir de las 13 horas, en el tanatorio municipal de Sencelles se procederá al entierro de los restos en un nicho propiedad del consistorio. Miquel Ques nació en Sencelles ya que su padre, originario de Alcúdia, fue titular durante unos 40 años de una de las escuelas públicas del municipio.

En los años 30 se trasladó a Palma donde trabajó en el sector de las artes gráficas y era sindicalista. Con el golpe de estado de julio de 1936 fue encarcelado en el Castillo de Bellver y su rastro se desvaneció a principios de 1937 ya que oficialmente "había sido puesto en libertad".

También durante la misma jornada dominical municipios como Alcúdia, Esporles, Costitx y Pollença, entre otros, rendirán sendos homenajes a la memoria de los respectivos vecinos que fueron asesinados.

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